Bolitas de tomate, o como se suele decir ahora que somos todos modernos y foodies (léase fudis), caviar de tomate.
Ya había hecho algo parecido con las piruletas de queso y perejil. Después de escribir un post más técnico en 68grados, publico aquí una receta poniendo en práctica lo aprendido. Esta vez el post era sobre el Agar-agar.
Ingredientes
- 100 g de Tomate triturado
- 1 g de Agar-agar
- 1 vaso de aceite de girasol
Preparación
Lo primero que hay que hacer es enfriar el aceite, el agar-agar gelificará más rápido cuanto más frio esté el aceite. Yo puse el vaso en el congelador, esperando bajar la temperatura lo más posible, pero ahora tengo que decir que no lo recomiendo. Las distintas grasas comienzan a solidificar y se queda una parte sólida y otra líquida. Necesitamos que el aceite esté líquido y lo más frio posible.
Por otro lado, con un colador fino hay que separar el agua del tomate de la parte sólida. Apretando un poco se obtiene un poquito más así que paciencia y a exprimir. Debe quedar como un líquido color rojo, la pulpa no nos vale para esto.
De ese líquido se pesan 100 g y 1 g del agar. Se dispersa el agar con la batidora (de inmersión) y se lleva a hervor. Una vez que hierve el agar ya está hidratado y en cuanto se enfríe gelificará.
Ahora es cuando viene lo bueno, se pasa el líquido caliente (se puede esperar un poco para trasvasarlo) a una «mamadera» desde donde podremos echar gotas sobre el aceite frio.
Al principio las gotas se quedarán flotando en la superficie pero según gelifiquen se irán al fondo. Si echas dos gotas en el mismo sitio obtendrás una esfera más grande.
Las esferitas de tomate se irán al fondo, y cuando ya hayamos hecho suficientes pasaremos el aceite por un colador para separarlas. Del colador las pasamos a un recipiente con agua, para eliminar restos de aceite.
Ya está! nuestras esferas de tomate se pueden guardar en parte del propio jugo de tomate usado para hacerlas. No conviene dejarlas al aire libre más de lo necesario ya que se secarían.












