Tipos de cocción: A presión

Algunos alimentos necesitan mucho tiempo de cocción para alcanzar su textura óptima y no siempre lo tenemos. Pero ¿qué pasaría si en vez de cocinar con agua hirviendo a 100ºC lo hiciésemos con agua a 120 grados?

Respuesta: Se cocinaría más rápido.

Ahí es donde entra en nuestra cocina, por la puerta grande y con fanfarrias de fondo, la olla a presión. Se trata de una olla, de paredes y tapa gruesas, que impide que el vapor del agua con el que se están hirviendo los alimentos se escape a la atmósfera de la misma manera que lo haría si ponemos agua a hervir.

Olla a presión

Resulta que por cosas de la física, el agua (y todos los fluídos) puede alcanzar una temperatura superior a su temperatura normal de ebullición si está sometida a una presión superior a la atmosférica.

Piensa en la olla, tapada, según el agua se va evaporando comienza a “llenar” el hueco entre el agua y la tapa. Por esto, el resto del agua en estado líquido tiene más difícil convertirse a vapor ya que tiene su espacio “ocupado” por otras moléculas de agua en estado vapor. Como el fuego sigue aportando energía, al no poder convertirse en vapor, el agua líquida se calienta por encima de los 100ºC.

Este fenómeno también ocurre en la atmósfera, el agua no hierve a la misma temperatura en el Himalaya que a nivel del mar, y esto es debido a la presión atmosférica a la que está sometido el líquido.

Pero este blog trata de cocina para solteros… debes saber que con una olla a presión lo que cocines tardará mucho menos. Es un poco difícil pillarle el truco, pero con un poco de prueba y error puedes preparar grandes platos de esta forma.

 

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