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Como guardar patatas

Por una de esas casualidades de la vida te encuentras con 20 kilos de patatas, lo más probable es que no sepas como guardarlas para que no se pongan malas.

 Patatas de Murcia

Ahora veremos como:

Conservar patatas casi todo el año

Una vez que lleguemos a casa con nuestra carga patatil lo primero que haremos es buscarnos una caja de cartón. Lo más resistente posible.

Recubrimos sus paredes con papel de periódico y llenamos la caja con las patatas (secas, no las laves ni guardes húmedas). Si las patatas vienen con tierra y ésta está seca, mejor.

Luego se espolvorean con pimienta negra para espantar a los bichos que quieran aprovecharse de nuestro manjar. Se tapan con más periódico y se las aleja de fuentes de calor y humedad. Vamos, se las mueve a un sitio fresco y seco.

Caja para guardar patatas

 Como guardar patatas

Guardando papas

 Almacenar papas

Guardar Papas con pimienta

 Caja con patatas

Guardando papas en lugar fresco y seco

Para terminar, como extra y sin saber si los párrafos están correctamente escritos, copio y pego la Oda a la papa de Pablo Neruda que, como analfabeto artístico que soy, me pareció muy bonita:

PAPA,
te llamas papa
y no patata,
no naciste castellana:
eres oscura como nuestra piel,
somos americanos,
papa,
somos indios.

Profunda y suave eres,
pulpa pura, purísima rosa blanca enterrada,
floreces allá adentro en la tierra,
en tu lluviosa tierra originaria,
en las islas mojadas de Chile tempestuoso,
en Chiloé marino,
en medio de la esmeralda que abre
su luz verde sobre el austral océano.

Papa,
materia dulce,
almendra de la tierra,
la madre allí no tuvo metal muerto,
allí en la oscura suavidad de las islas
no dispuso el cobre y sus volcanes
sumergidos,
ni la crueldad azul del manganeso,
sino que son su mano,
como en un nido en la humedad más suave,
colocó tus redomas,
y cuando el trueno de la guerra negra,
España inquisidora,
negra como águila de sepultura,
buscó el oro salvaje en la matriz
quemante de la araucanía,
sus uñas codiciosas fueron exterminadas,
sus capitanes muertos,
pero cuando a las piedras de Castilla
regresaron los pobres capitanes derrotados
levantaron en las manos sangrientas
no una copa de oro, sino la papa
de Chiloé marino.

Honrada eres como una mano
que trabaja en la tierra,
familiar eres como una gallina,
compacta como un queso que la tierra elabora
en sus ubres nutricias,
enemiga del hambre,
en todas las naciones se enterró su bandera
vencedora y pronto allí,
en el frío o en la costa quemada,
apareció tu flor anónima enunciando la espesa
y suave natalidad de tus raíces.

Universal delicia, no esperabas mi canto,
porque eres sorda y ciega y enterrada.

Apenas si hablas en el infierno
del aceite o cantas en las freiduras de los puertos,
cerca de las guitarras,
silenciosa,
harina de la noche subterránea,
tesoro interminable de los pueblos.

 

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