4 tajadas de bizcochuelo o de torta de arena -Sandtorte-
Preparación
Mezclar el queso con la leche y el azúcar en un tazón. Batir aparte la clara a punto de nieve, e incorporarla a la mezcla de queso blanco uniendo suavemente.
Lavar y secar las cerezas, retirarles los cabitos, triturar la mitad, retirando los carozos, reservar las cerezas enteras y el resto mezclarlo con el jugo de limón y con la crema de queso.
Ponerlo en una fuente para postre, decorándola con algunas cerezas enteras; el resto de ellas encima; disponer en la base los trozos de torta o bizcochuelo y si se desea, adornar con hojitas de cerezas o de menta.
Frotar el interior de la marmita con las dos mitades del diente de ajo. (Si la marmita es de barro, se deberá cocer previamente leche en él; si es de cerámica esmaltada o hierro colado esmaltado, se podrá utilizar directamente). A continuación se rallarán y mezclarán los dos quesos. La mezcla se pasa a la marmita. entonces se mezcla el vino, el zumo de limón y la fécula y se añaden al queso rayado, removiéndolo todo bien. También en la cocina, se procede a calentar el conjunto hasta que se forme una masa consistente. No olvidar remover constantemente. el zumo de limmón es importante para acidificar más el vino, pues el ácido es necesario para que se disuelva bien el queso. Se debe remover la masa con una cuchara y haciendo movimientos en forma de ochos, para que el queso no se deshaga en hilos. Añadir ahora el kirsch y condimentar con la pimienta. Después de una breve cocción, y cuando se haya formado una pasta homogénea y cremosa, se traslada la marmita a la mesa y se coloca sobre el hornillo encendido. Una vez en la mesa, la fondue debe permanecer en constante y lenta cocción.
Modo de servir:
Se pincha un trozo de pan en el extremo del tenedor y se sumerge en la marmita; se remueve un poco enrollando la masa de queso y dando vueltas al tenedor, para que no gotee el queso. Por último se introduce el bocado en la boca. Pero, atención: El queso está caliente!
Batir el queso con el jugo de limón, la sal y 2 cucharadas de azúcar, hasta que esté espumoso; agregar la nata ligeramente batida.
Lavar las grosellas, escurrirlas, quitarles el cabito y azucararlas con el resto del azúcar. Rallar el pan y mezclarlo con el azúcar lustre y la esencia de vainilla.
Llenar las copas con capas de espuma de queso, de grosella y de la mezcla de pan.