Comiendo fuera: Rocambolesc

Como en todas las publicaciones que tratan de sitios donde he comido, mi opinión es mia y no intenta ni animarte a que los visites ni hacerte desistir. Esto que estás leyendo es uno de mis ejercicios de narcisismo que hacen que me quede sin amigos. 😉

Bocadillo de helado de manzanas asadas

La heladería Rocambolesc es propiedad de Jordi Roca, uno de los dueños del (en 2013) mejor restaurante del mundo. Así que algo de cocinar sabrá.

Con esto en mente, y aprovechando que estaba por allí, me acerqué a probar el Oxymoron, un bocadillo caliente de helado. Esto es: el pan caliente y el helado de adentro frio.

Fuí muy ilusionado, después de leer tanta critica-peloteo que hay por ahí y de ver su web.

Después de dejarme mis 4 euros de rigor, me dieron mi bocadillo de helado de manzanas asadas.

Creo que fuí esperando que fuera una heladería Michelin y, como cualquiera con dos dedos de frente sabría, no me encontré con eso:

El local era pequeñito, pero con una decoración curiosa. La chica que me atendió no rebosaba amabilidad precisamente. Supongo que no estará enterada de para quien trabaja y que los que pasan por allí a dejarse 4 euros por una bola de helado son bastante frikis y suelen hacer preguntas del tipo: ¿Qué sabor me recomiendas?

Para recibir un:

– Tienes los sabores escritos en esa pared

Empezamos mal… además en el local no hay sitio donde tomar el helado (tal vez sea para evitar tan amable compañía) y hace ilusión ver la decoración mientras te comes el bocadillo en cuestión.

Los toppings (o como se llamen esas cosas que se ponen sobre el helado) son más bien escasos. Me causó especial gracia cuando después de preguntarme cual quería, tomara 2 (si, dos) con una pinza y los pusiera sobre el helado. ¿Dos? Debe ser la crisis.

Interior del bocadillo de helado de manzanas asadas

Luego me fuí a comer mi flamante bocadillo a un banco que hay en la calle. Sobre el producto en si no tengo nada que decir, me pareció muy bueno. Pero me fuí de allí con la sensación de estar en un sitio donde comes muy bien pero el camarero habla mal de ti con el de la barra.

Se extrañan también las servilletas. Te ponen una minúscula debajo del helado, y para cuando la necesitas está más guarra que tus manos. Como vas por la calle, ya no vuelves a pedir otra. Deberían cambiar eso.

El producto: Curioso, distinto, rico. Muy bueno a mi gusto. El helado sabía a manzanas asadas, con una textura muy buena y el pan estaba muy bueno también.

El servicio: De heladería de barrio.

¿Volvería a ir? Si estoy por allí y con ganas de helado, ir a buscarles como esta vez… no.

En fin, vamos a quedarnos con las vistas de Girona desde el rio que, como el helado, no están nada pero nada mal.

Girona desde el rio

También te puede interesar: