Esta vez no hablaremos de un restaurante propiamente dicho, es mas bien de un producto, los Piononos de Casa Isla.

Llevo mucho tiempo pasando por delante de la fábrica en Santa Fe, Granada, y nunca me había decidido a entrar. Como soy débil y curioso, el universo me llevó a comprar una caja (de 6, porque soy avaro y las cajas caras).
Resulta que los piononos son unos rollitos de masa tipo bizcocho, con toneladas de almíbar y un sombrerete de crema azucarada tostada. Cada bocado puede llegar a los 4.000.000 de calorías y están buenos buenísimos.
Su sabor es muy suave, una vez que te los metes en la boca se deshacen, la crema que tiene encima al estar tostada le da un gustito especial.
Como primera recomendación, diría que no hay que dejar que pierdan la cadena de frío. Si esto pasa, el almíbar se hace mucho más líquido, el pionono se humedece demasiado y al tratar de cogerlo con la mano se te puede romper.
Como segunda recomendación, no te comas una caja entera porque terminas en el hospital. Cómete uno o, si te gustan los deportes extremos, dos.
A partir de ahora estoy seguro que a La Cerda no le regalaré más bombones, porque hay algo mejor que el chocolate… el pionono.

Copio/pego la información que hay disponible en la web de Casa Isla.
La historia del pionono ® arranca en el año 1897, cuando Ceferino Isla González, que ya había sido aprendiz interno en el obrador de Manuel “el Gallego”, se estableció en la Calle Real de Santa Fe, para abrir su propio obrador de pastelería exactamente donde se encuentra ubicada la actual Casa Isla.
Ceferino, muy devoto de la Virgen, quería rendir un homenaje al Papa que en 1854 había proclamado el dogma de la Inmaculada Concepción de María, éste no era otro que Pío IX (Pío Nono); el último Papa Rey, el Papa bajo cuyo pontificado los Estados Potificios pasaron a formar parte de la nueva Italia que surgía con la reunificación, quedando dichos estados reducidos a la mínima expresión: la actual Ciudad del Vaticano.
En este contexto Ceferino madura su idea de “crear” un nuevo pastel que no sólo lleve el nombre del Papa ( de ahí surge el nombre de pionono ®), sino que además el pastel recuerde la figura papal: aspecto cilíndrico y algo rechoncho (bizcocho humedecido enrollado sobre sí mismo), revestido como el Papa con un balandrán blanco (canastilla de papel en cuyo interior se deposita el bizcocho humedecido), y coronilla de crema azucarada y tostada sobrepuesta al cilindro de bizcocho, (que quiere simbolizar el solideo con el que el Papa cubre su coronilla).
Ceferino Isla, era descendiente de la familia Isla, oriundos de Rincón de Isla, en la provincia de Cantabria, algunos de cuyos miembros bajaron durante la Reconquista a liberar Sevilla, estableciéndose allí.
El origen de la llegada de la familia Isla a Santa Fe se recoge en la obra «Historia incompleta de 900años de la Familia Carrillo» (1997), de José Carrillo de Albornoz Fábregas, donde, en el capítulo VI, dedicado a los Carrillo de Albornoz de Santa Fe, se dice:
«A título de anécdota, también en 1546 aparece el campanero Gonzalo de Isla, natural de Sevilla, que fabrica la segunda campana de la ciudad y se queda en ella para que algunos de sus descendientes, siglos después, se dediquen a la fabricación de piononos ®.»
En 1916, el Rey D. Alfonso XIII, en una de sus visitas a la finca que su amigo el Duque de San Pedro de Galatino poseía en Láchar fue obsequiado por éste con piononos ® para merendar,
Alfonso XIII, impresionado por el delicioso sabor de tan singular postre, decidió obsequiar a Casa Islacon el título de proveedores oficiales de la Real Casa.
Esta condición de proveedores de la Casa Real es lo que justifica que el escudo de Casa Isla esté coronado con la corona real: corona de cinco puntas.
Este rótulo, y el escudo coronado de Casa Isla, hubieron de ser retirados de la balconada de laConfitería con la llegada de la II República en 1931, aunque en épocas más recientes la Casa Real ha mostrado de nuevo su gusto por el pionono ®, como demuestra una carta recibida por Manuel Isla en 1997.
Así que nada, a comprar piononos que en mi opinión de goloso profesional, son prácticamente inigualables. ¡Y te los mandan a casa! En su web tienes más información sobre esto.
De más está decir que no tengo ningún tipo de relación con Casa Isla, ni con cualquier otro establecimiento de los que comento en la sección «Comiendo Fuera».