La receta de hoy fué hecha por primera vez el día que se tomaron las fotos que la acompañan, además la provoleta fué preparada «a ciegas» ya que no la había comido nunca.
Pero doy fe, cual notario con rolex en la muñeca, que mis comensales dieron cuenta del sabor ahumado del manjar. Tal vez por ignorancia del plato, o compasión, dijeron que había salido muy bueno.
