Esta es una receta de solteros, para cualquier ojo entrenado -o no tanto- sería una receta más bien espantosa. Que lo es, pero es útil para esos días donde hay que cocinar por obligación, cuando no hay ganas de pasar calor pero si hay hambre.
La técnica que presento hoy con esta receta es simple: Se enciende el fuego, se pone el pollo en una sartén y se espera.

