Desde que se me ha dado por cocinar con técnicas poco convencionales, estoy descubriendo otro mundo… uno más fácil.
Nunca fuí de pelar pimientos porque cuesta mucho trabajo y tiempo. Eso de ponerlos sobre el fuego de la cocina para que se chamusquen tarda mucho, calienta el pimiento y aun así, no resultan fáciles de pelar.
Pero con la ayuda de un soplete (de cocina o convencional, da igual) es mucho más fácil pelar pimientos, la piel se quema en un instante y no da tiempo a calentar el interior. De hecho, una vez quemado se puede tocar con la mano sin quemarse.
Este es el vídeo que hice para la Escuela de cocina online 68Grados que, a fecha de este post, no han publicado por cambios de servidor y cosas de esas.
Espero que esto te haya valido para algo… Y si te gustó que lo compartas.
