Uno de los primeros descubrimientos al llegar a Valencia fueron las patatas bravas. Años después no concibo una cerveza en un bar sin unas patatas bravas. Por eso hemos decidido intentar hacerlas en casa para poder disfrutarlas también en el calor del hogar. No habrán quedado igual pero están realmente buenas 🙂 Tomamos prestada la receta de Eduardo Soler.
