Comida viejuna

Esto se sale de lo habitual de este blog, donde conviven experimentos modernosos y recetas cutres, ya que forma parte del I Premio nacional de comida viejuna organizado por el blog Biscayenne.

Si, nos hemos presentado -Silvita y yo- sin esperar ni siquiera una mención ya que además de viejunos nuestros platos resultaron algo incomibles. Hubo un valiente, pero prefiere mantenerse en el anonimado para salvaguardar su honor e imagen en los foros distinguidos a los que concurre.

comida viejuna

Empecemos con las recetas:

Montañaca con salchis

  • 4 salchichas
  • Aceitunas negras, con carozo (para joder al comensal)
  • Lechuga
  • Pimientos rojos de lata
  • Salsa rosa
  • Pasta de salmón
  • 8 hojas de gelatina

Preparación

Se pone la gelatina a hidratar mientras se pasa a un bol la pasta de salmón. Se agrega la gelatina y mezcla con odio. Se pasa a un molde cilíndrito y se deja enfriar un par de horas (si son 24 mejor que mejor).

Sobre la recién formada pasta de salmón, ya en un plato, se agregan la lechuga cortada en tiras y por encima las salchichas formando un círculo. Entre las salchichas se colocan las aceitunas y se «embellece» con salsa rosa y unas tiras de pimiento.

Es importante montar y servir rápido ya que la preparación tiende a colapsar fácilmente. Habría que hacer pruebas con la gelatina para solucionarlo, pero no es la intención de este post.

comida viejuna

Como puede verse en las fotos, se trata de una delicatessen. 😛

Carnaza con patata rechoncha

  • 800 g de lomo de ternera
  • 4 patatas lo más redondas posible
  • 4 Cebollas
  • Casi nada de lechuga

Preparación

Este es facilito, por un lado se cuece la ternera (a la plancha, a baja temperatura, o al horno -como te haga feliz- ). Mientras que por otro lado se carameliza la cebolla (yo usé este método. También se pone a cocer la patata, pelada y con forma redonda.

Una vez cocido todo, se monta la carne por un lado -si la hiciste al horno podrías agregar algo de la salsa que se quedó en la bandeja- y la cebolla caramelizada por otro (donde colocaremos al patato rechonchete).

A la patata sólo queda ponerle los ojitos, con trocitos de aceitunas negras, la boca con un pimiento, la nariz de zanahoria y el pelo de lechuga.

Ya tenemos el plato de los más pequeños, que se lo comerán todo tras la mera alusión de que el patato está gordo por comerse a los niños que no prueban la comida.

Hemiesfera mar y selva

Bajo este nombre tan horrible descansa un plato aún más espantoso, una gelatina de salmón (como la de más arriba) que se ha recubierto con aguacate triturado, adornada con pimientos rojos y coronado cual ágila imperial, una aceituna que nos sobró de la montañaca con salchis.



Del plato terminado no hay foto porque el hambre que teníamos después de ver tanta comida tan bien elaborada no nos permitió tomarla. Lo siento.

—–

Aquí se termina esta crónica un tanto atípica pero que espero que refleje las risas que nos echamos ese día. No son platos para repetir, y probablemente nunca tendríamos que haberlos hecho, pero la llamada del Premio nacional de comida viejuna nos permite pecar de esta forma.

Una cosa más… por enésima vez… lo siento.

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