La cerda tuvo a bien hacerme una pasta frola, tarta que jamás me gustó pero por esas cosas de la vida se me antojó hasta el punto de atravesar la ciudad para conseguir los ingredientes.
Tengo que admitir que desde antes de las vacaciones estoy bastante perro a la hora de escribir cosas aquí y no prometeré que la cosa mejore, será que el blog lleva un tiempito al aire y la novedad ya no es tan nueva ni la situación personal es la misma.